¿Por qué invertir en el desarrollo de la primera infancia?

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El período de la primera infancia es considerado la fase de desarrollo más importante de todo el ciclo vital. Un desarrollo de la primera infancia (DPI) saludable que abarque los dominios físico, socio emocional y lingüístico-cognitivo del desarrollo, cada uno de ellos de igual importancia ejerce una influencia notable sobre el bienestar y factores como obesidad/retardo en el desarrollo, salud mental, enfermedades cardíacas, habilidad numérica y de lecto – escritura, criminalidad y participación económica durante toda la vida. Todo aquello que acontece al niño en sus primeros años de vida es crucial para su trayectoria de desarrollo y su ciclo vital. Los ámbitos donde los niños crecen, viven y aprenden son sumamente importantes para su desarrollo.
Los primeros años de vida están marcados por un desarrollo veloz, especialmente del sistema nervioso. Las condiciones ambientales a las cuales los niños están expuestos, inclusive la calidad de las relaciones y del universo lingüístico, literalmente “esculpen” el cerebro en pleno desarrollo. Los entornos responsables de propiciar condiciones enriquecedoras para la niñez abarcan desde el espacio íntimo de la familia hasta el contexto socio económico extensivo determinado por gobiernos, organismos internacionales y la sociedad civil. Estos ámbitos y sus características son los determinantes del DPI. (Fuente: Publicación Desarrollo de la Primera Infancia un Potente Ecualizador)

Consideraciones a tener presente

Crianza

El entorno familiar representa la fuente primordial de experiencias para un niño, no sólo porque los miembros de la familia (o demás cuidadores primarios) le aportan la mayor cuota de contacto humano sino, también, porque median su conexión con el ambiente integral. Los recursos sociales y económicos quizás sean los aspectos más importantes del entorno familiar. Los recursos sociales abarcan educación y aptitudes parentales, prácticas y enfoques culturales, relaciones interfamiliares y el estado de salud de los miembros de la familia. Los recursos económicos incluyen riqueza, estatus ocupacional y condiciones de la vivienda. El efecto gradiente de los recursos familiares sobre el DPI constituye la explicación más contundente respecto de las desigualdades en bienestar infantil que se manifiestan entre una sociedad y otra. Los niños pequeños necesitan desenvolverse en entornos cálidos y receptivos que los protejan de la desaprobación y el castigo inadecuados; precisan oportunidades para explorar su mundo, jugar y aprender a hablar y escuchar a los demás. Las familias quieren brindar estas oportunidades a sus pequeños, pero requieren el apoyo de la comunidad y de todos los niveles de gobierno.

Los niños pequeños necesitan desenvolverse en entornos cálidos y receptivos que los protejan de la desaprobación y el castigo inadecuados; precisan oportunidades para explorar su mundo, jugar y aprender a hablar y escuchar a los demás.

Entorno

Los niños y sus familias son moldeados por las comunidades residenciales (donde viven) y las comunidades relacionales (nexos sociales familiares con personas que poseen una identidad común) en las cuales están incrustados. Las comunidades residenciales y relacionales ofrecen diversas formas de apoyo, desde bienes y servicios tangibles que sustentan la crianza de los niños hasta lazos sentimentales con otras personas que pueden ser instrumentales para el bienestar de los niños y sus cuidadores. A escala residencial/local, tanto los gobiernos como las organizaciones de base comunitaria también desempeñan un papel sumamente importante. Muchos de los recursos disponibles para la niñez y las familias son aportados a nivel comunitario en función de la identificación local de déficit en recursos, la resolución de los problemas y la creatividad; sin embargo, ciertas disparidades en DPI que se manifiestan entre las comunidades residenciales deben ser abordadas en forma sistemática. “Comunidad relacional” se refiere a las personas—adultos y niños, indistintamente— que contribuyen a establecer la identidad social del niño o niña: tribal, étnica, religiosa, idiomática y cultural; por lo general, no se trata de una comunidad articulada geográficamente. Las comunidades relacionales suministran una fuente de redes sociales y eficacia colectiva, que incluye formas de apoyo emocional, logístico e informativo. No obstante, grupos definidos por las comunidades relacionales a menudo son víctimas de discriminación, exclusión social y otras manifestaciones de opresión; las consecuencias de esas conductas discriminatorias (recursos económicos insuficientes, por ejemplo) pueden derivar en inequidades visibles. Por otra parte, las comunidades relacionales son fuentes de socialización entre los géneros, tanto equitativa como no equitativa; del mismo modo, están incrustadas en los contextos socio-políticos más amplios de la sociedad y, por consiguiente, su compromiso recíproco con otros grupos relacionales, organizaciones de la sociedad civil y organismos gubernamentales provee un medio para satisfacer los intereses y facilitar los recursos que sus miembros necesitan. (Fuente: Publicación Desarrollo de la Primera Infancia un Potente Ecualizador)

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Reconocemos que la primera infancia es una etapa vital para el ser humano, puesto que es allí donde se configura el cerebro y es de suma importancia el que se haga de la mejor manera. El trabajo con la primera infancia contribuiría a mitigar y prevenir riesgos que tienen incidencia en la calidad de vida de las poblaciones.

¿ como podría contribuir?

Atención Comunitaria, Acompañamiento y capacitación a la familia, Diseño de programas y políticas publicas, Articulación del estado – organismos y comunidades, Asegurando necesidades básicas que fomenten el desarrollo de la primera infancia.

Conclusiones

Las investigaciones muestran que la inversión en intervenciones tempranas, diseñadas para aprovechar las etapas cruciales del desarrollo cerebral, puede mejorar la vida de los niños y niñas más desfavorecidas y vulnerables y sus sociedades, ayudando a romper los ciclos de pobreza, violencia y desesperanza.

Resulta en un proyecto colectivo del cual participan gobiernos, comunidades, organizaciones de la sociedad civil y el sector privado. Ello supone el desafío de establecer los acuerdos y consensos necesarios para que la articulación.

Establecer objetivos claros cuyo enfoque sea el fortalecer a las familias en la crianza de las niñas y los niños, promoviendo ámbitos familiares e institucionales seguros.

Mejorar espacios comunitarios: juego y lectura, de lactancia, plazas, entre otros.

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